sábado, 4 de mayo de 2013

Comer por ‘la gorrilla’


Carreras por llegar el primero a un aparcamiento vacío, disputas por organizar una zona, esconderse de la policía… Este es el pan de cada día de los gorrillas y así es como se ganan la vida.

Un gorrilla puede ganar entre 20 y 25 euros al día en una jornada de trabajo


I.A se pide un café y saca de su bolsillo un puñado de monedas para pagarlo. Nos sentamos tranquilamente a hablar en el bar al que él suele ir ya que son las 11:00 de la mañana y  no hay mucho trabajo a esas horas. “Ahora la gente está trabajando, hay poco movimiento, suelo aprovechar este tiempo para descansar de haber estado tres horas de pie y sin parar”, cuenta mientras resopla quejándose del calor. Fue precisamente el clima levantino uno de los principales causantes de su llegada a España: “Me encanta el sol que hace aquí en Valencia, el  buen tiempo hace que la gente sea más alegre y sociable. En Ucrania hace muchísimo frío y la gente está deprimida”.
Sorprendentemente, I.A no deja de sonreír y se muestra muy alegre durante toda la conversación ¿Cómo puede un hombre de más de 40 años, hijo de un catedrático de la Universidad de Kiev y que es licenciado en Economía ser tan feliz y estar tan a gusto aparcando coches día tras día? La respuesta a esta pregunta  la da Concha Alberola, una vecina de la zona en la que I.A suele trabajar y que conoce muy bien al gorrilla: “Es una persona muy vitalista y que disfruta del momento así como de la tierra en la que viven”. Alberola estuvo dando clases de español a I.A y a su compañero I.K durante tres años y a día de hoy sigue ayudándoles en todo lo que necesitan. Al preguntarle a I.A por Doña Concha –así es como la llaman ambos- se le ilumina la cara y responde esbozando una sonrisa que Concha es “como una madre para mí”.
              Llega la tarde y me dispongo a acompañar a I.K, procedente de Rusia,  en su labor de aparcacoches. El joven siberiano se muestra con mucha predisposición a hablar y a contarme sus vivencias. Como la mayoría de “gorrillas” él también ha tenido problemas con la policía: “Estuve 48 horas en el calabozo, me quitaron el pasaporte y aun no me lo han devuelto. Lo más sorprendente fue cuando vi la multa, la infracción que había cometido era haber cruzado la calzada sin utilizar el paso de peatones” Explicaba el joven siberiano con cara de incredulidad.  Al parecer, al no haberle cazado en el momento preciso, la policía no podía multarle por aparcar coches.
“Puedo contarte más situaciones con la policía” continúa con muchas ganas de colaborar en el reportaje. Se notaba que I.K estaba a gusto con alguien escuchándole y pudiendo denunciar el trato de la policía.  “Un día me pararon y me preguntaron de dónde había sacado mi MP4, que si lo había robado. ¿Tengo mis ahorros sabes? Puedo comprarme un reproductor de música de segunda mano”, afirmaba con cierta indignación.
“Aun así ¿entiendes por qué se comportan de esta manera no?” Le pregunto intuyendo que I.K será sensato en su respuesta. “Claro, es normal entre los gorrillas hay mucha gente cabrona, pero nosotros no somos de esos”, aclara.
Quería encontrarme con esa “gente cabrona” a la que I.K hacía referencia, verla trabajar y comprobar si a simple vista se notaban las diferencias entre los gorrillas con los que estaba pasando el día, por lo que el joven ruso me indicó donde trabajaba es gente.
“Hay que ser inteligente, no puedes obligar a nadie a que te dé dinero por ayudarles a aparcar el coche.”

Al llegar a la zona me di cuenta de que en primera instancia todo parecía igual: había dos gorrillas organizando el parking y pidiendo una limosna por su servicio a la gente a la que ayudaban. Por ello comencé a preguntar a algunas de las personas que aparcaron el coche en esa zona durante los 20 minutos que estuve ahí. “No entiendo porque les tengo que pagar cada día por dejar el coche en la puerta de mi casa”, afirmaba una vecina en notable desacuerdo con la situación. “Trabajo por aquí, y si no quiero arriesgarme a encontrarme el coche en mal estado, que por aquí pasa bastante, debo darles aunque sea una cantidad simbólica” contaba uno de los conductores. “No estoy ni a favor ni en contra de que aquí haya gorrillas pero para que estén ganándose la vida de otra forma mejor que estén aquí aparcando coches” opinaba otra de las vecinas.
Las conclusiones que uno saca de esa breve visita a ese descampado que hace a las veces de parking es que, los vecinos no quieren a esos aparcacoches en su barrio. Sin duda esa sensación dista mucho de la que uno tiene al ver la relación que tienen I.K y I.A con vecinas como Concha o con los propios camareros del bar a los que ayudan prácticamente a diario en cualquier tarea que puedan cumplir a cambio de una propina.
Le pregunto a I.A, el más experimentado de mis compañeros de jornada, porqué ellos son tan apreciados en su barrio mientras que la mayoría de gorrillas no son bien recibidos en las calles de Valencia. “Hay que ser inteligente, no puedes obligar a nadie a que te dé dinero por ayudarles a aparcar el coche, por lo que después de dar nuestro servicio pedimos una limosna, si no nos la dan no pasa nada. Además si empiezas a rayar coches y los vecinos te ven como una amenaza es cuando empiezan los problemas con la policía”.
  El Ayuntamiento y su lucha con los gorrillas
El Ayuntamiento de Valencia lleva buscando soluciones para el problema de los gorrillas. En verano de 2011 se comenzó con una nueva iniciativa mediante la cual los condenados a trabajos en beneficio de la comunidad colaborarían con la policía local informando a los conductores y organizando los parkings de unas zonas asignadas. Joan Carles Hernández, técnico de esta sección del ayuntamiento afirma que esta medida indirectamente “ha limpiado nuestras principales calles de gorrillas ilegales” aunque recuerda que su objetivo no es ese sino que los penados “cumplan satisfactoria su condena y presten a la vez unos servicios a la comunidad”.
Afortunadamente para I.K e I.A y sus vecinos estos colaboradores de la policía local no han llegado a su barrio, por lo que ambos gorrillas pueden seguir trabajando de una forma relativamente tranquila y ganarse la vida moneda a moneda.



sábado, 18 de agosto de 2012

Delirios Veraniegos


Hoy me he despertado y me he dicho: “Lewis[1] ¿recuerdas que tienes un blog?”.  El hecho de sumar este flash matutino a que esta tarde trabajo como secretario en la consulta privada de mi padre solo podía dar un resultado: Textito al canto.  Además, me apetece probar eso de escribir desde un psiquiátrico, que tal vez en unos años hago lo propio pero ocupando una posición en el diván, quién sabe.

Estando a mediados de agosto sé que a muchos de mis lectores os pillaré en el chiringuito de la playa, así que mamá espero que te guste este escrito.

Me he dado cuenta de una cosa, y es que ahora en vacaciones dejan de pasar cosas así con cierta eventualidad, y si pasan como que no queremos enterarnos, como que nos la suda un poco. Se la suda hasta a los telediarios, porque en las noticias se deja de hablar de crisis, de riesgo y su prima o de Grecia para pasar a tratar otros temas como  que en Sevilla hace calor y que en la manga hay una plaga de medusas. ¡Si señor cosas que molan!

Visto lo visto no pretenderéis que ahora que me he sentado a escribir sea el único tonto aguafiestas de España que se pone a dar palos a todo el mundo. ¡Venga hombre, que es verano!

Los jóvenes españoles en verano como que nos transformamos, dejamos de ser gente más o menos que se está formando y tener así un buen currículo con el que fardar en la cola del INEM para dejarse llevar y darlo todo por perdido.

La vida de cualquier estudiante que se precie en verano debe consistir principalmente en 4 acciones: Dormir, comer, beber e intentar follar. Sí, digo intentar porque muchos son los guerreros que van al campo de batalla pero pocos los que consiguen clavar la espada en algún cuerpo despistado y desprotegido.

¿Y cuál es el campo de batalla? La fiesta. A mí personalmente me gusta empezar la fiesta de una misma forma: Cenando un Kebab. ¿Y porqué? Pues porque el Kebab es una comida de las que repite, repite. Y como yo, que soy de buen comer, ya tengo asumido que eso de ligar no es mi fuerte pues al menos cuando estoy en la discoteca de turno me viene ese eructito denso con sabor a mi Kebab de pollo que me recuerda que ahí debajo de mi casa hay un lugar en el que las pechugas no me abandonarán nunca.

Hablando de Kebabs y de sus lugares de producción, esos pequeños cuchitriles cuya higiene es más que cuestionable así como el buen estado de sus alimentos. Visto lo visto he llegado a una conclusión. He decidido no comprarme un Kebab si el hombre que los prepara no tiene piernas, en ese caso sospecha de que eso que hay ahí colgado al fuego sea ternera…

Aun así los Kebabs nos encantan.- ¿Y porqué? -Por las salsas- ¿Y al hablar de salsas que me viene a la cabeza? Mi abuela.-¿Y porqué? – Porque mi abuela jamás asumirá que un pote de kétchup, mostaza, mayonesa, salsa agridulce, tabasco o cualquier condimento se ha terminado de su pote y ella lo agitará, removerá hurgará en su interior e incluso golpeará para sacarle hasta la última gota de su interior.
             -Yaya, que ya no queda más.
- Ay mira que os gusta desaprovechar y tirar las cosas, me gustaría haberos visto con esas manías en la guerra…
Y claro tú que le has visto los mamporrazos que le ha dado al pote de Hellman’s ni te planteas eso de discutirle algo.

Es que los abuelos siempre tendrán la razón. Es como cuando estás en el salón con la familia viendo la tele, que se yo, una de indios y vaqueros de Canal 9 y tu abuelo, que suele estar situado en la mecedora del fondo, la más alejada de la TV, de repente se tira un pedo ruidoso a más no poder. Un pedo cuya fuerza debería medirse en la escala Richter. Pero claro, como el cabrón está como una tapia y no lo ha oído se cree que los demás tampoco y el tío permanece en su mecedora impasible e inalterable como si nada hubiera pasado. Además se extraña porque el resto de la familia lo está fulminando con la mirada, y es que el organismo de un abuelo no es que esté para tirar cohetes, con lo cual el hedor a putrefacción que se produce ahí dentro puede ser extremo.

Por cierto, seguro que habéis notado que el tema del tránsito intestinal de cada uno es el tema de conversación favorito de nuestras abuelas junto con el clima. Creo que una abuela es la persona que hablará con menos tapujos sobre como va o deja de ir al baño y sin importarle quien pueda estar escuchando la conversación. Nuestros abuelos solo se ven superados por José Coronado y  Carmen Machi, obviamente.

En fin, señores seguid disfrutando del verano, cuidad a vuestros mayores y salid mucho de fiesta, que si no ligas siempre podrás mojar tu pan de pita en alguna salsa de yogur.


[1] Lewis es el mote por el que se me conoce aquí en Menorca, mi lugar de origen y donde paso mis vacaciones de verano.

viernes, 22 de junio de 2012

Chica guapa, seria y responsable busca que se la tomen en serio.


Hace unos días estuve compartiendo impresiones con una compañera de clase sobre diversos asuntos de actualidad; es lo que tenemos los estudiantes de periodismo, nos encanta fliparnos. Uno de los temas en los que más divagamos Teresa y yo fueron todas las críticas que ha recibido Sara Carbonero en los últimos días a través de Twitter. Ambos utilizamos habitualmente este tipo de redes sociales por lo que pudimos vivir en directo los momentos en los que ‘Gracias Sara’ fue Trending Topic y los dos compartimos más o menos la misma opinión al respecto.

Teresa es un angelito de mujer y jamás hablaría mal de nadie, pero como muchos sabrán mi mente es un poco más hija de puta y pronto empezó a maquinar hasta llegar el punto de irritarme bastante. No es la primera vez que mi mente se empieza a calentar después de hablar de Sara Carbonero, pero en este caso holgará situar dos rombos en la parte superior de cualquier imagen mental que mi cabeza pueda ir recreando.

Hay varias cosas que me molestan alrededor del ‘fenómeno Carbonero’. En primer lugar me incomoda escuchar a la gente reírse de Sara por el trabajo que está realizando en la Eurocopa. Si que es cierto que Carbonero es un personaje público, como lo podrían ser Cristiano Ronaldo o el propio Iker Casillas, y como tal debe aceptar cualquier tipo de crítica, ataque, mofa, burla o incluso hashtag que se le lance. Este es el precio que la fama te hace pagar en un país como España y hay que saber sobrellevarlo, que por otra parte creo que la joven lo está haciendo a la perfección.

Sin embargo, me molesta escuchar este tipo de críticas, ausentes de cualquier fundamento, porque nadie sabría explicarme exactamente que es lo que Sara está haciendo mal en su estancia en Polonia y Ucrania. Yo supongo que durante el día trabajará igual que cualquier otro enviado especial que deba cubrir un evento; labor que no puedo juzgar por dos motivos: En primer lugar, sé que soy un niñato de 1º de carrera y me falta muchísimo por aprender y por lo tanto me ahorro eso de hacer juicios de valor en público. En segundo lugar, por muy mona que sea Sara Carbonero y por muy anonadado que me quede cada vez que aparece en mi televisor, tengo otras cosas que hacer además de seguir todas las conexiones que realiza la periodista con las cadenas de Mediaset durante su estancia en la Eurocopa.

En el transcurso de los partidos de nuestra selección se vive el momento de máximo apogeo de críticas públicas a través de las redes sociales hacia Sara Carbonero. Ya he dicho que me falta experiencia en el mundillo para poder hacer una valoración, pero desde mi punto de vista no existe mucha diferencia entre las conexiones que hacen los comentaristas con Sara y las que puedan hacer con Juanma Castaño, su compañero en Mediaset. En todos los deportes suele haber un periodista a pie de pista encargado de hacer conexiones ESPONTANEAS y PUNTUALES cuando sus compañeros en cabina se lo solicitan. ¿Acaso dista mucho la manera de retransmitir de Sara Carbonero de la de Susana Guasch (La Sexta) en los partidos de la Liga de Fútbol? Amigos pensad en ello.

Otra de las evasivas en las que se justifican los detractores de Sara Carbonero es afirmar que la joven no ha terminado sus estudios. ¿Y qué? Un periodista no es como un médico, que necesita un título para ejercer. Si alguien cumple los requisitos que una productora busca puede ser contratado sin problema, no veo nada ilícito en ello.

Sara no era más que una estudiante en prácticas en Radio Marca que consiguió gustar a sus jefes, por los motivos que fuera, y seis meses más tarde obtuvo un contrato de trabajo. ¿Qué su físico le ha ayudado durante su carrera como profesional? Indudablemente, pero personalmente no veo nada malo en ello. Si Sara Carbonero ha sido contratada únicamente por su físico –que no lo creo- es problema de quienes confían y apuestan por ella.

Además, no seamos hipócritas, la gente quiere ver a personajes guapos en sus televisores y eso es lo que nosotros demandamos. ¿O es que Mario Casas, Maxi Iglesias o Ana Fernández han labrado sus carreras como actores única y exclusivamente gracias a sus cualidades interpretativas? ¡Venga ya!

Ser guapo es una ventaja más en algunos campos de la televisión así como en la vida en general. Esta es una situación que  la gente fea debemos aceptar e intentar solucionar. ¿Cómo? apuntándonos a un gimnasio o intentando cultivar nuestros conocimientos. ¡A ponerse a ello!

jueves, 10 de mayo de 2012

Deja de estudiar y pon Telecinco


Hace mucho que no escribo nada para el Reflejo del Azulejo -algún día publicaré el porqué de este nombre-. El motivo por el que este blog está más obsoleto que la vagina de una monja es ese fenómeno con el cuál los estudiantes adoramos excusarnos y echarle la culpa de todos nuestros males: los exámenes. Nos encanta quejarnos por las redes sociales de lo ajetreados que estamos y de que nos falta tiempo hasta para suicidarnos. Por supuesto, nos quejamos tumbados en el sofá de casa mientras vemos Gran Hermano y whatsapeamos: "Jo tía no me sé nada, es q no tngo tiempo :(" al amigo o amiga de turno. 

En fin, como no tengo tiempo de nada, por los exámenes obviamente, os voy a dejar aquí un ensayo sobre el popular programa Sálvame de Telecinco que escribí hace unos mesesHuelga decir que tratándose de este programa dedico este blog a mi tía y a mi abuela, fieles seguidoras.

Aquí os lo dejo, yo me voy a seguir estudiando ¡jo tía!... 


A día de hoy el programa Sálvame de la cadena Telecinco es uno de los más conocidos productos que la televisión nos ofrece. Independientemente de que uno esté a favor o en contra de este programa se debe reconocer que su éxito es innegable y que es el máximo exponente de ese tipo de prensa conocida como prensa rosa o periodismo del corazón.

Paolo Vasile, director de la cadena,  ha conseguido hacer de Sálvame el programa más visto de la programación de las tardes. Es preciso señalar que el éxito del Sálvame es tal que ha logrado extender su horario de emisión, de manera que los seguidores del programa dirigido por Jorge Javier Vázquez pueden disfrutar de una edición especial denominada Sálvame Deluxe la noche de los viernes, en la que se tratan los temas más  destacados de la semana y que cuenta con invitados especiales, en la mayoría de casos protagonistas de estos entramados televisivos.

Calificamos los temas que se tratan en estos programas como entramados porque en muchos casos es lo que son, meros montajes en los que los protagonistas crean una especie argumento -como si de un obra teatral se tratara- para acto seguido poder pasearse por los platós de los programas de este mundillo contando las causas o consecuencias de su última historieta.

Estas historietas abarcan ámbitos muy distintos, desde infidelidades hasta nuevos noviazgos pasando por agresiones llegando incluso a resucitar a gente desaparecida; pregunten a Lydia Lozano.

Una vez estamos en situación de conocer el desarrollo de estos programas cualquier ser humano racional  debería emular a Mourinho y  hacerse la misma pregunta que el entrenador madridista ¿Por qué? ¿Por qué nos dejamos engañar por esta gente que forman parte de una red de presentadores, colaboradores y protagonistas televisivos de una serie de historietas con una veracidad más que cuestionable? ¿Por qué dedicamos nuestro tiempo a esta gente, permitiendo que se enriquezcan con la venta de su producto? ¿Por qué hacemos de estos programas los de mayor audiencia ensuciando de este modo el nombre de la televisión, el invento más revolucionario del siglo XX? ¿Por qué condescendemos a qué estos programas sean uno de los exponentes de la comunicación de masas de nuestros días?

Todas estas cuestiones tienen una sola respuesta, y para hallarla debemos remontarnos a 1960, cuando Ch. R. Wright hizo un análisis de las funciones y disfunciones de la comunicación de masas.

 No hay lugar a duda de que Sálvame se trata de un programa cuyo consumo es masivo, pues en términos generales la mayoría de gente que ve frecuentemente la televisión conoce este programa y su contenido. Volviendo al estudio de Ch. R. Wright[i] es preciso señalar que el principal rasgo característico de su investigación era la adhesión del entretenimiento[ii] a las funciones de la comunicación de masas, anteriormente redactadas por Lasswell[iii].

Entretener al telespectador es lo que se pretende en programas como Sálvame. Entretenimiento y ocio son las piezas claves sobre las que gira todo el engranaje de este programa y ahí es donde encontramos el porqué de su exitosa emisión.

El ser humano es morboso por naturaleza; no hay más que ver cómo el fenómeno de la lucha libre mueve millares de personas en  América, y en consecuencia millones de dólares. No hay que ser ninguna eminencia para concluir que la lucha libre no son más que dos hombretones musculosos en mallas repartiéndose puñetazos y patadas –en su mayoría golpes falsos- haciendo las delicias del público que aclaman apasionados para que el combate se decante del lado de su luchador favorito.

Bien pues después de describir brevemente otro fenómeno de masas como la lucha libre no hay más que establecer un simple símil entre la lucha libre y el programa Sálvame, puesto que al fin y al cabo la finalidad de ambos no es otra que entretener al ocioso público. Evidentemente, en esta comparación, el ring sería el plató de Sálvame, los luchadores serían los colaboradores de dicho programa – no es difícil imaginarse a Lydia Lozano y a Jorge Javier Vázquez en mallas, teniendo en cuenta que no sería la primera vez que los vemos en apariciones de lo más ridículas a la par que cómicas-, y al igual que en la lucha libre las hostilidades comenzarían cuando el hilo argumental de la trama confronta a unos y a otros.

 Cabe añadir que en el caso de Sálvame el elemento que ejercería como juez de la contienda no sería otro que el famoso polígrafo o detector de mentiras que tantos grandes momentos televisivos nos ha regalado. Esta curiosa comparación no se hace con otro motivo que el de hacer comprender que todo lo que se ve de irracional e ilógico en Sálvame al fin y al cabo es lo que gusta a la gente y lo que ésta pide para entretenerse.  

Ch. R Wright también añadía en su estudio que “el entretenimiento también produce algunos efectos disfuncionales: incrementar la pasividad y provocar una degradación de los valores estéticos".Esta consecuencia se ve día a día en nuestros hogares en los que parece que el drama de la supuesta separación de Belén Esteban de su actual pareja ocupa más atención que los centenares de conflictos bélicos que a día de hoy se desarrollan en el mundo. Es lamentable, pero cierto. Los productores de Sálvame conocen esta realidad, y con la emisión de sus programas cuajan día tras día un prototipo de telespectador cuyos valores morales se van degradando tan sólo porque le resulta entretenido y ocioso aquello que está viendo.

Así, se podría concluir este escrito ensayístico afirmando que la clave del irracional éxito de estos programas se basa en el entretenimiento del telespectador, extrapolando así las teorías de Ch. R. Wright sobre la comunicación de masas a nuestros días. Este es un  hecho más que despreciable teniendo en cuenta que se puede dar un uso completamente distinto a una herramienta de difusión masiva como la televisión.

Por último y ya para terminar añadir que, por paradójico que quede, el joven estudiante que plasma estas palabras en papel es consumidor espontáneo tanto de programas del corazón como de la lucha libre. ¿Uno también tiene derecho al entretenimiento, no?



[i] MONTERO., “El paradigma funcionalista”, en La información periodística y su influencia social, Labor, Barcelona, 1993, pp. 23 y ss

[ii] “Esta función consistía en que los medios proporcionaban ocio a las masas y ampliaban el poder de algunos subgrupos sociales en la medida que aumentaba el control sobre otras áreas de la vida”.

[iii] H.D. Laswell concluyó que el proceso de comunicación en la sociedad cumplirá tres funciones: “vigilancia del entorno, revelando amenazas y oportunidades que afecten a la posición de valor de la comunidad; correlación de los componentes de la sociedad en cuanto a dar una respuesta al entorno y, por último, transmisión del legado social.

sábado, 31 de marzo de 2012

¡MIGUEL, CABRÓN, SALUDA A LA AFICIÓN!


El otro día me crucé por la calle con Miguel Brito, jugador del Valencia C.F. El futbolista estaba entrando en su coche de alta gama cunado yo, con la intención de darle ánimos en estos momentos difíciles que está pasando el equipo, me dirigí hacia él levantándole el dedo pulgar. No sé que significará este gesto en Portugal, país del que proviene el jugador, pero el tío me ignoró, arrancó su ‘pepino de coche’ y se fue. Yo me quedé boquiabierto, con cara de gilipollas. Me entraron ganas de darle un par de tortazos al jugador, pero no nos conviene ni a él ni a mí meternos en más líos. Además, a saber si en una hipotética reyerta con el futbolista, éste va y me saca un revólver (http://www.superdeporte.es/valencia/2011/02/01/piden-cinco-prision-miguel/118457.html).

La cuestión es que este pequeño suceso me ha inspirado para escribir este artículo. Desde luego, quién le iba a decir a Miguel que una aparición suya daría pie a algo productivo.

El futbol en España es un asunto de vital importancia, eso es algo incuestionable. Así como los emperadores romanos daban a los ciudadanos ‘pan y circo’ para evitar revueltas contra el poder, a nosotros se nos ofrece un mediático espectáculo deportivo para mantenernos distraídos como a tontos. Lo que pasa es que a nuestros políticos se les está olvidando eso de darnos el pan.

Me encanta el fútbol, veo varios partidos al mes y suelo ver el resumen de cada jornada una vez ésta ha terminado. También soy fiel seguidor de esas noctámbulas tertulias deportivas en las que se analiza al milímetro todo lo acontecido en cada partido. Me gusta el futbol, pero me gusta como lo que es, un mero espectáculo deportivo hecho por y para entretener. El problema llega cuando lo extrapolamos a otros terrenos como la política o la cultura.

No creo que sea conveniente hablar demasiado de futbol y política, a los payasos dejémoslos a cada uno en su circo. Sin embargo, si considero oportuna hacer una pequeña reflexión sobre el bagaje cultural que tienen los futbolistas y cómo nosotros, los aficionados, les definimos en base a eso.

Entiendo que mole enfrentar a los dos grandes equipos españoles en otros campos ajenos a los estadios, pero hacerlo es ridículo. Estoy harto de oír que este jugador es un tío muy inteligente, o que este otro es un tonto. O ¿porqué no hablar claro? Que los jugadores del Barça son unos señores y que los jugadores del Madrid son todos unos garrulos. A mí me entra la risa. Estamos poniéndole etiquetas a un colectivo de personas que por lo general todos se asemejan bastante.

Un futbolista es un chaval de entre 20 y 30 años, que se ha dedicado a darle patadas al balón desde que nació y que por ello cobra millones cada año. Un jugador profesional de futbol ha llegado a ser futbolista de primer nivel a base de sacrificio desde que era un enano. Por lo general, cualquiera de ellos ha dedicado y dedica muchísimo más tiempo al balón que al libro. Lo hicieron por alcanzar un sueño y lo han conseguido, debemos respetarlo y  no empeñarnos en calificarlos con adjetivos referentes a sus capacidades intelectuales, que además resultan indiferentes para estos jóvenes millonarios. De lo contrario pasa lo que pasa y Sergio Ramos queda como un joven sin luces y Pep Guardiola como un ejemplo a seguir por todos los niños, ¡Si son lo mismo! Ambos son gente que dedica todo su tiempo al futbol, algo que se les da de maravilla. Simplemente, uno es un poco más mayor y con los años ha aprendido a cuidar sus palabras y el otro es algo más impulsivo. Pero es que eso es ley de vida, las experiencias curten, ¿Acaso no lo saben?

La verdad es que me sabe mal descalificar al gremio de los futbolistas. Son gente muy disciplinada y encarnada en hacer bien su trabajo. La ética profesional de muchos jugadores si que son un bien extrapolable que puede servir de ejemplo para la sociedad –aunque tipos como mi amigo Miguel sean una excepción-. Insisto en que el problema es nuestro, queremos llevarlos a otros terrenos en los que, pobrecitos, están perdidos. Si no los metemos en un terreno de césped y con líneas blancas un jugador jamás se desenvolverá bien ni servirá de ejemplo para nada – Maradona es un grande porque ahí donde haya una raya blanca él es el mejor-.

Después de esto es posible que alguien me venga con varios ejemplos de jugadores con carreras universitarias y demás. Por eso quiero destacar que estoy hablando en términos muy generales y que tan solo pretendo romper una lanza a favor de un grupo de jóvenes muy trabajadores. Algo digno de admirar en este nuestro país.

jueves, 8 de marzo de 2012

Exageraciones y dramatismos variados


Estrenamos este blog para defender algo más necesario en este el mundo que el comer: El sentido del humor.

El pasado martes se celebraron en la UCH-CEU unas jornadas sobre periodismo en televisión. Los ponentes fueron Carolina Bueno y Vicent Sempere de Esports Nou; Josep Puchades, de Notícies Nou y, por último Maxim Huerta, del Programa de Ana Rosa.

La verdad es que estas jornadas fueron realmente provechosas para los estudiantes que asistimos. Las ponencias de cada uno de los invitados siguieron líneas muy distintas sobre diferentes campos de la televisión. Todas las charlas resultaron ser igual de interesantes. En conclusión, todo un éxito.

Sin duda el plato fuerte de estas jornadas era la ponencia de Maxim Huerta. El copresentador del Programa de Ana Rosa estuvo espléndido en cada una de sus palabras. Fue sin duda la ponencia con la que la gente más disfrutó. El periodista de Utiel conectó a la perfección con lo jóvenes. La opinión de un servidor es, simplemente, que lo bordó. Maxim está dotado de un don sublime que le lleva ser siempre el muerto en todos los entierros, y en este no iba a ser menos.

La única diferencia en esta ocasión ha sido que, efectivamente, muchos alumnos del CEU parece que lo quieran enterrar literalmente. Y es que la sorpresa llegó a la mañana siguiente, al comentar los hechos con mis compañeros y compañeras. Muchos coincidían en que Maxim se había excedido en sus palabras y que había utilizado un vocabulario fuera de tono y fuera de lugar.

Este hecho me dejó atónito. Los mismos individuos que 24 horas antes se partían la caja cada vez que Maxim pronunciaba la palabra “puta”,  ahora lo criticaban. ¿Acaso no éramos todos ya mayorcitos como para quedarnos con el fondo del discurso y no con la forma? Pues parece ser que no, muchos de mis compañeros lo único que sacaron en claro de las palabras del presentador de Telecinco fue que era “la más puta y vieja del lugar”.

Es cierto que el tono que usó Maxim fue demasiado cercano e inusual si lo comparamos con otros personajes que se suben a la tarima en cualquier universidad para dar una charla; pero ¿Y qué?

Supongo que el periodista tan solo pretendía hacer más ameno el discurso de su mensaje, en el que básicamente afirmaba que la televisión cada vez se encaminaba más buscar principalmente el entretenimiento del telespectador. También supongo que Maxim intentó transmitir su opinión precisamente así, entreteniendo a los espectadores. Sin lugar a dudas lo consiguió, una pena que los allí presentes hayamos sido tan lerdos de quedarnos con lo más irrelevante de la charla, nos quedamos con la anécdota. Esa historieta que cuenta que un día Maxim Huerta dijo “puta” en una universidad privada.

La anécdota debería ser que un experimentado periodista exalumno de dicha universidad dio una atrayente charla sobre el mundo de la televisión de hoy en día con un interesante mensaje de fondo, pero de una forma un tanto cómica y poco habitual- un poco, tampoco se crea la gente que hizo un monólogo-.
Lo dicho; hace falta más sentido del humor.

martes, 7 de febrero de 2012

¡Bienvenidos!

Os presento: mi Blog, lector; lector, mi Blog. Ahora que ya lo conoces, te explicaré que rollo lleva este nuevo Blog. Lo más probable es que no veas mucho batiburrillo de nuevas entradas ni nada por el estilo, puesto que mi Blog es un poco tímido a la hora de expresarse, yo diría que más bien es perezoso y reservado, está más cómodo con la boca cerradita. Eso sí, si algún día  considera oportuno hacer alguna reflexión interesante te aseguro que lo hará, sea del tema que sea, y en ese momento valdrá la pena estar ahí para leerla.
Nada más!
A volaaar!