jueves, 8 de marzo de 2012

Exageraciones y dramatismos variados


Estrenamos este blog para defender algo más necesario en este el mundo que el comer: El sentido del humor.

El pasado martes se celebraron en la UCH-CEU unas jornadas sobre periodismo en televisión. Los ponentes fueron Carolina Bueno y Vicent Sempere de Esports Nou; Josep Puchades, de Notícies Nou y, por último Maxim Huerta, del Programa de Ana Rosa.

La verdad es que estas jornadas fueron realmente provechosas para los estudiantes que asistimos. Las ponencias de cada uno de los invitados siguieron líneas muy distintas sobre diferentes campos de la televisión. Todas las charlas resultaron ser igual de interesantes. En conclusión, todo un éxito.

Sin duda el plato fuerte de estas jornadas era la ponencia de Maxim Huerta. El copresentador del Programa de Ana Rosa estuvo espléndido en cada una de sus palabras. Fue sin duda la ponencia con la que la gente más disfrutó. El periodista de Utiel conectó a la perfección con lo jóvenes. La opinión de un servidor es, simplemente, que lo bordó. Maxim está dotado de un don sublime que le lleva ser siempre el muerto en todos los entierros, y en este no iba a ser menos.

La única diferencia en esta ocasión ha sido que, efectivamente, muchos alumnos del CEU parece que lo quieran enterrar literalmente. Y es que la sorpresa llegó a la mañana siguiente, al comentar los hechos con mis compañeros y compañeras. Muchos coincidían en que Maxim se había excedido en sus palabras y que había utilizado un vocabulario fuera de tono y fuera de lugar.

Este hecho me dejó atónito. Los mismos individuos que 24 horas antes se partían la caja cada vez que Maxim pronunciaba la palabra “puta”,  ahora lo criticaban. ¿Acaso no éramos todos ya mayorcitos como para quedarnos con el fondo del discurso y no con la forma? Pues parece ser que no, muchos de mis compañeros lo único que sacaron en claro de las palabras del presentador de Telecinco fue que era “la más puta y vieja del lugar”.

Es cierto que el tono que usó Maxim fue demasiado cercano e inusual si lo comparamos con otros personajes que se suben a la tarima en cualquier universidad para dar una charla; pero ¿Y qué?

Supongo que el periodista tan solo pretendía hacer más ameno el discurso de su mensaje, en el que básicamente afirmaba que la televisión cada vez se encaminaba más buscar principalmente el entretenimiento del telespectador. También supongo que Maxim intentó transmitir su opinión precisamente así, entreteniendo a los espectadores. Sin lugar a dudas lo consiguió, una pena que los allí presentes hayamos sido tan lerdos de quedarnos con lo más irrelevante de la charla, nos quedamos con la anécdota. Esa historieta que cuenta que un día Maxim Huerta dijo “puta” en una universidad privada.

La anécdota debería ser que un experimentado periodista exalumno de dicha universidad dio una atrayente charla sobre el mundo de la televisión de hoy en día con un interesante mensaje de fondo, pero de una forma un tanto cómica y poco habitual- un poco, tampoco se crea la gente que hizo un monólogo-.
Lo dicho; hace falta más sentido del humor.

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