Estrenamos este blog para
defender algo más necesario en este el mundo que el comer: El sentido del
humor.
El pasado martes se
celebraron en la UCH-CEU unas jornadas sobre periodismo en televisión. Los
ponentes fueron Carolina Bueno y Vicent Sempere de Esports Nou; Josep Puchades, de Notícies
Nou y, por último Maxim Huerta, del Programa
de Ana Rosa.
La verdad es que estas
jornadas fueron realmente provechosas para los estudiantes que asistimos. Las
ponencias de cada uno de los invitados siguieron líneas muy distintas sobre
diferentes campos de la televisión. Todas las charlas resultaron ser igual de
interesantes. En conclusión, todo un éxito.
Sin duda el plato fuerte
de estas jornadas era la ponencia de Maxim Huerta. El copresentador del Programa de Ana Rosa estuvo espléndido
en cada una de sus palabras. Fue sin duda la ponencia con la que la gente más
disfrutó. El periodista de Utiel conectó a la perfección con lo jóvenes. La
opinión de un servidor es, simplemente, que lo bordó. Maxim está dotado de un don
sublime que le lleva ser siempre el muerto en todos los entierros, y en este no
iba a ser menos.
La única diferencia en
esta ocasión ha sido que, efectivamente, muchos alumnos del CEU parece que lo
quieran enterrar literalmente. Y es que la sorpresa llegó a la mañana
siguiente, al comentar los hechos con mis compañeros y compañeras. Muchos
coincidían en que Maxim se había excedido en sus palabras y que había utilizado
un vocabulario fuera de tono y fuera de lugar.
Este hecho me dejó
atónito. Los mismos individuos que 24 horas antes se partían la caja cada vez
que Maxim pronunciaba la palabra “puta”,
ahora lo criticaban. ¿Acaso no éramos todos ya mayorcitos como para
quedarnos con el fondo del discurso y no con la forma? Pues parece ser que no,
muchos de mis compañeros lo único que sacaron en claro de las palabras del
presentador de Telecinco fue que era
“la más puta y vieja del lugar”.
Es cierto que el tono que
usó Maxim fue demasiado cercano e inusual si lo comparamos con otros personajes
que se suben a la tarima en cualquier universidad para dar una charla; pero ¿Y
qué?
Supongo que el periodista
tan solo pretendía hacer más ameno el discurso de su mensaje, en el que
básicamente afirmaba que la televisión cada vez se encaminaba más buscar
principalmente el entretenimiento del telespectador.
También supongo que Maxim intentó transmitir su opinión precisamente así,
entreteniendo a los espectadores. Sin lugar a dudas lo consiguió, una pena que
los allí presentes hayamos sido tan lerdos de quedarnos con lo más irrelevante de la
charla, nos quedamos con la anécdota. Esa historieta que cuenta que un día
Maxim Huerta dijo “puta” en una universidad privada.
La anécdota debería ser
que un experimentado periodista exalumno de dicha universidad dio una atrayente
charla sobre el mundo de la televisión de hoy en día con un interesante mensaje
de fondo, pero de una forma un tanto cómica y poco habitual- un poco, tampoco se
crea la gente que hizo un monólogo-.
Lo dicho; hace falta más
sentido del humor.
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