El otro día me
crucé por la calle con Miguel Brito, jugador del Valencia C.F. El futbolista
estaba entrando en su coche de alta gama cunado yo, con la intención de darle ánimos
en estos momentos difíciles que está pasando el equipo, me dirigí hacia él levantándole
el dedo pulgar. No sé que significará este gesto en Portugal, país del que
proviene el jugador, pero el tío me ignoró, arrancó su ‘pepino de coche’ y se
fue. Yo me quedé boquiabierto, con cara de gilipollas. Me entraron ganas de
darle un par de tortazos al jugador, pero no nos conviene ni a él ni a mí meternos
en más líos. Además, a saber si en una hipotética reyerta con el futbolista,
éste va y me saca un revólver (http://www.superdeporte.es/valencia/2011/02/01/piden-cinco-prision-miguel/118457.html).
La cuestión es
que este pequeño suceso me ha inspirado para escribir este artículo. Desde
luego, quién le iba a decir a Miguel que una aparición suya daría pie a algo
productivo.
El futbol en
España es un asunto de vital importancia, eso es algo incuestionable. Así como
los emperadores romanos daban a los ciudadanos ‘pan y circo’ para evitar
revueltas contra el poder, a nosotros se nos ofrece un mediático espectáculo deportivo
para mantenernos distraídos como a tontos. Lo que pasa es que a nuestros políticos
se les está olvidando eso de darnos el pan.
Me encanta el
fútbol, veo varios partidos al mes y suelo ver el resumen de cada jornada una
vez ésta ha terminado. También soy fiel seguidor de esas noctámbulas tertulias
deportivas en las que se analiza al milímetro todo lo acontecido en cada partido. Me
gusta el futbol, pero me gusta como lo que es, un mero espectáculo deportivo
hecho por y para entretener. El problema llega cuando lo extrapolamos a otros
terrenos como la política o la cultura.
No creo que
sea conveniente hablar demasiado de futbol y política, a los payasos dejémoslos
a cada uno en su circo. Sin embargo, si considero oportuna hacer una pequeña
reflexión sobre el bagaje cultural que tienen los futbolistas y cómo nosotros,
los aficionados, les definimos en base a eso.
Entiendo que
mole enfrentar a los dos grandes equipos españoles en otros campos ajenos a los
estadios, pero hacerlo es ridículo. Estoy harto de oír que este jugador es un tío
muy inteligente, o que este otro es un tonto. O ¿porqué no hablar claro? Que los
jugadores del Barça son unos señores y que los jugadores del Madrid son todos
unos garrulos. A mí me entra la risa. Estamos poniéndole etiquetas a un colectivo
de personas que por lo general todos se asemejan bastante.
Un futbolista
es un chaval de entre 20 y 30 años, que se ha dedicado a darle patadas al balón
desde que nació y que por ello cobra millones cada año. Un jugador profesional
de futbol ha llegado a ser futbolista de primer nivel a base de sacrificio desde
que era un enano. Por lo general, cualquiera de ellos ha dedicado y dedica muchísimo
más tiempo al balón que al libro. Lo hicieron por alcanzar un sueño y lo han
conseguido, debemos respetarlo y no
empeñarnos en calificarlos con adjetivos referentes a sus capacidades intelectuales,
que además resultan indiferentes para estos jóvenes millonarios. De lo
contrario pasa lo que pasa y Sergio Ramos queda como un joven sin luces y Pep
Guardiola como un ejemplo a seguir por todos los niños, ¡Si son lo mismo! Ambos
son gente que dedica todo su tiempo al futbol, algo que se les da de maravilla.
Simplemente, uno es un poco más mayor y con los años ha aprendido a cuidar sus
palabras y el otro es algo más impulsivo. Pero es que eso es ley de vida, las
experiencias curten, ¿Acaso no lo saben?
La verdad es
que me sabe mal descalificar al gremio de los futbolistas. Son gente muy
disciplinada y encarnada en hacer bien su trabajo. La ética profesional de
muchos jugadores si que son un bien extrapolable que puede servir de ejemplo
para la sociedad –aunque tipos como mi amigo Miguel sean una excepción-.
Insisto en que el problema es nuestro, queremos llevarlos a otros terrenos en
los que, pobrecitos, están perdidos. Si no los metemos en un terreno de césped
y con líneas blancas un jugador jamás se desenvolverá bien ni servirá de ejemplo
para nada – Maradona es un grande porque ahí donde haya una raya blanca él es
el mejor-.
Después de
esto es posible que alguien me venga con varios ejemplos de jugadores con
carreras universitarias y demás. Por eso quiero destacar que estoy hablando en
términos muy generales y que tan solo pretendo romper una lanza a favor de un
grupo de jóvenes muy trabajadores. Algo digno de admirar en este nuestro país.
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