viernes, 22 de junio de 2012

Chica guapa, seria y responsable busca que se la tomen en serio.


Hace unos días estuve compartiendo impresiones con una compañera de clase sobre diversos asuntos de actualidad; es lo que tenemos los estudiantes de periodismo, nos encanta fliparnos. Uno de los temas en los que más divagamos Teresa y yo fueron todas las críticas que ha recibido Sara Carbonero en los últimos días a través de Twitter. Ambos utilizamos habitualmente este tipo de redes sociales por lo que pudimos vivir en directo los momentos en los que ‘Gracias Sara’ fue Trending Topic y los dos compartimos más o menos la misma opinión al respecto.

Teresa es un angelito de mujer y jamás hablaría mal de nadie, pero como muchos sabrán mi mente es un poco más hija de puta y pronto empezó a maquinar hasta llegar el punto de irritarme bastante. No es la primera vez que mi mente se empieza a calentar después de hablar de Sara Carbonero, pero en este caso holgará situar dos rombos en la parte superior de cualquier imagen mental que mi cabeza pueda ir recreando.

Hay varias cosas que me molestan alrededor del ‘fenómeno Carbonero’. En primer lugar me incomoda escuchar a la gente reírse de Sara por el trabajo que está realizando en la Eurocopa. Si que es cierto que Carbonero es un personaje público, como lo podrían ser Cristiano Ronaldo o el propio Iker Casillas, y como tal debe aceptar cualquier tipo de crítica, ataque, mofa, burla o incluso hashtag que se le lance. Este es el precio que la fama te hace pagar en un país como España y hay que saber sobrellevarlo, que por otra parte creo que la joven lo está haciendo a la perfección.

Sin embargo, me molesta escuchar este tipo de críticas, ausentes de cualquier fundamento, porque nadie sabría explicarme exactamente que es lo que Sara está haciendo mal en su estancia en Polonia y Ucrania. Yo supongo que durante el día trabajará igual que cualquier otro enviado especial que deba cubrir un evento; labor que no puedo juzgar por dos motivos: En primer lugar, sé que soy un niñato de 1º de carrera y me falta muchísimo por aprender y por lo tanto me ahorro eso de hacer juicios de valor en público. En segundo lugar, por muy mona que sea Sara Carbonero y por muy anonadado que me quede cada vez que aparece en mi televisor, tengo otras cosas que hacer además de seguir todas las conexiones que realiza la periodista con las cadenas de Mediaset durante su estancia en la Eurocopa.

En el transcurso de los partidos de nuestra selección se vive el momento de máximo apogeo de críticas públicas a través de las redes sociales hacia Sara Carbonero. Ya he dicho que me falta experiencia en el mundillo para poder hacer una valoración, pero desde mi punto de vista no existe mucha diferencia entre las conexiones que hacen los comentaristas con Sara y las que puedan hacer con Juanma Castaño, su compañero en Mediaset. En todos los deportes suele haber un periodista a pie de pista encargado de hacer conexiones ESPONTANEAS y PUNTUALES cuando sus compañeros en cabina se lo solicitan. ¿Acaso dista mucho la manera de retransmitir de Sara Carbonero de la de Susana Guasch (La Sexta) en los partidos de la Liga de Fútbol? Amigos pensad en ello.

Otra de las evasivas en las que se justifican los detractores de Sara Carbonero es afirmar que la joven no ha terminado sus estudios. ¿Y qué? Un periodista no es como un médico, que necesita un título para ejercer. Si alguien cumple los requisitos que una productora busca puede ser contratado sin problema, no veo nada ilícito en ello.

Sara no era más que una estudiante en prácticas en Radio Marca que consiguió gustar a sus jefes, por los motivos que fuera, y seis meses más tarde obtuvo un contrato de trabajo. ¿Qué su físico le ha ayudado durante su carrera como profesional? Indudablemente, pero personalmente no veo nada malo en ello. Si Sara Carbonero ha sido contratada únicamente por su físico –que no lo creo- es problema de quienes confían y apuestan por ella.

Además, no seamos hipócritas, la gente quiere ver a personajes guapos en sus televisores y eso es lo que nosotros demandamos. ¿O es que Mario Casas, Maxi Iglesias o Ana Fernández han labrado sus carreras como actores única y exclusivamente gracias a sus cualidades interpretativas? ¡Venga ya!

Ser guapo es una ventaja más en algunos campos de la televisión así como en la vida en general. Esta es una situación que  la gente fea debemos aceptar e intentar solucionar. ¿Cómo? apuntándonos a un gimnasio o intentando cultivar nuestros conocimientos. ¡A ponerse a ello!