Hace unos días estuve
compartiendo impresiones con una compañera de clase sobre diversos asuntos de
actualidad; es lo que tenemos los estudiantes de periodismo, nos encanta fliparnos. Uno de los temas en los
que más divagamos Teresa y yo fueron todas las críticas que ha recibido Sara
Carbonero en los últimos días a través de Twitter. Ambos utilizamos
habitualmente este tipo de redes sociales por lo que pudimos vivir en directo
los momentos en los que ‘Gracias Sara’ fue Trending Topic y los dos compartimos
más o menos la misma opinión al respecto.
Teresa es un angelito de
mujer y jamás hablaría mal de nadie, pero como muchos sabrán mi mente es un
poco más hija de puta y pronto empezó a maquinar hasta llegar el punto de irritarme
bastante. No es la primera vez que mi mente se empieza a calentar después de
hablar de Sara Carbonero, pero en este caso holgará situar dos rombos en la
parte superior de cualquier imagen mental que mi cabeza pueda ir recreando.
Hay varias cosas que me
molestan alrededor del ‘fenómeno Carbonero’. En primer lugar me incomoda
escuchar a la gente reírse de Sara por el trabajo que está realizando en la
Eurocopa. Si que es cierto que Carbonero es un personaje público, como lo
podrían ser Cristiano Ronaldo o el propio Iker Casillas, y como tal
debe aceptar cualquier tipo de crítica, ataque, mofa, burla o incluso hashtag
que se le lance. Este es el precio que la fama te hace pagar en un país como
España y hay que saber sobrellevarlo, que por otra parte creo que la joven lo
está haciendo a la perfección.
Sin embargo, me molesta
escuchar este tipo de críticas, ausentes de cualquier fundamento, porque nadie
sabría explicarme exactamente que es lo que Sara está haciendo mal en su
estancia en Polonia y Ucrania. Yo supongo que durante el día trabajará igual
que cualquier otro enviado especial que deba cubrir un evento; labor que no
puedo juzgar por dos motivos: En primer lugar, sé que soy un niñato de 1º de
carrera y me falta muchísimo por aprender y por lo tanto me ahorro eso de hacer
juicios de valor en público. En segundo lugar, por muy mona que sea Sara
Carbonero y por muy anonadado que me quede cada vez que aparece en mi
televisor, tengo otras cosas que hacer además de seguir todas las conexiones
que realiza la periodista con las cadenas de Mediaset durante su estancia en la Eurocopa.
En el transcurso de los
partidos de nuestra selección se vive el momento de máximo apogeo de críticas
públicas a través de las redes sociales hacia Sara Carbonero. Ya he dicho que
me falta experiencia en el mundillo para poder hacer una valoración, pero desde
mi punto de vista no existe mucha diferencia entre las conexiones que hacen los
comentaristas con Sara y las que puedan hacer con Juanma Castaño, su compañero
en Mediaset. En todos los deportes
suele haber un periodista a pie de pista encargado de hacer conexiones ESPONTANEAS
y PUNTUALES cuando sus compañeros en cabina se lo solicitan. ¿Acaso dista mucho
la manera de retransmitir de Sara Carbonero de la de Susana Guasch (La Sexta) en los partidos de la Liga de Fútbol? Amigos pensad en
ello.
Otra de las evasivas en
las que se justifican los detractores de Sara Carbonero es afirmar que la joven
no ha terminado sus estudios. ¿Y qué? Un periodista no es como un médico, que
necesita un título para ejercer. Si alguien cumple los requisitos que una
productora busca puede ser contratado sin problema, no veo nada ilícito en ello.
Sara no era más que una
estudiante en prácticas en Radio Marca que consiguió gustar a sus jefes, por los motivos que fuera, y seis meses más tarde obtuvo un
contrato de trabajo. ¿Qué su físico le ha ayudado durante su carrera como
profesional? Indudablemente, pero personalmente no veo nada malo en ello. Si
Sara Carbonero ha sido contratada únicamente por su físico –que no lo creo- es
problema de quienes confían y apuestan por ella.
Además, no seamos hipócritas, la gente quiere
ver a personajes guapos en sus televisores y eso es lo que nosotros demandamos. ¿O
es que Mario Casas, Maxi Iglesias o Ana Fernández han labrado sus carreras como
actores única y exclusivamente gracias a sus cualidades interpretativas? ¡Venga
ya!
Ser guapo es una ventaja
más en algunos campos de la televisión así como en la vida en general. Esta es
una situación que la gente fea debemos
aceptar e intentar solucionar. ¿Cómo? apuntándonos a un gimnasio o intentando cultivar
nuestros conocimientos. ¡A ponerse a ello!
Pero Luis, la gente se mete con ella no por como lo hace sino como ha llegado ahí, siendo la novia de Casillas y sin haber acabado los estudios, vamos de enchufe máximo y por ser una cara bonita... no?
ResponderEliminarYa digo en el artículo que no veo nada malo en ello, y te lo dice alguien que seguramente le quite el puesto una chica guapa... Enserio es lo que nosotros demandamos y las productoras lo saben. Si prefieren confiar más en ella que en otra gente será por algo. Ser guapo también es una cualidad más en el mundo de la televisión, además no creo que Sara en particular haga nada al en su trabajo.
ResponderEliminarCuando Sara carbonero empezó en telecinco no estaba saliendo con Iker casillas y desde luego lleagr ahí no es nada facil...
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